Tokyo Nivel 0 (Retorno a Itaca)

Nomada por "herencia genetica", yo era un nativo de una "aldea" de 30.000 almas (Soria) buscando la salida de una megapolis de 30.000.000 (Tokyo) en donde mi Calypso me tuvo retenido durante mas de un lustro. Pero a diferencia del aqueo, cuando por fin zarpe de nuevo yo me lleve a la diosa conmigo. Buscando juntos el camino de Itaca hemos recalado en este puerto (Cambridge) que, la verdad sea dicha, no es mal sitio para fondear mientras se espera a que suba la marea.

domingo, 23 de septiembre de 2007

Regata


Este es el aspecto que presentaba el mar esta manyana. Los puntitos blancos bajo la linea del horizonte son barcos, la mayoria de pesca.
Cuando llegue soplaba apenas una suave brisa desde las montanyas al mar. Mi idea era participar en la regata, pero desde el principio las cosas no pudieron salir peor.

Nada mas salir la apacible brisa cambio de aspecto. En los 100 primeros metros, antes de salir de la caleta, el viento que entra forma a veces un remolino que hace dificil controlar el barco, al menos para un timonel novato como yo. Eso hizo que al poco de zarpar, en un golpe de viento se me partio la extension del timon. Menos mal que estaba aun cerca y pude regresar enseguida a la playa. Y menos mal tambien, que dos socios del club, que no participaban, consiguieron al cabo de un rato recomponerla.

Con la extension rehecha vuelvo de nuevo al mar, y a unos doscientos metros veo, idiota de mi, que la he montado por encima del traveller, con lo que no hay manera de transluchar. Paro el barco cara al viento, y mientras la vela flamea me dedico a resolver el desaguisado. Cuando por fin lo consigo, me doy cuenta que ademas de eso, la trapa estaba floja y a punto de soltarse de la botavara. Despues de un par de intentos, viendo que eso no iba a poder solucionarlo estando en el agua, puse proa a la playa. Total, la regata ya habia empezado.

No bien acababa de reorganizar los aparejos cuando llego el monitor en la Achilles. Me dijo que mas adentro el viento era demasiado fuerte, y que mejor me montara con el en la lancha. Eso hice, y los dos juntos volvimos al circuito. Lo cierto es que estaba el dia complicado. El viento ademas de fuerte era racheado, y eso hizo que mas de un participante volcara en el viraje de la primera boya. Uno en concreto, un senyor en torno a los 60, no conseguia adrizar el bote, asi que fuimos a echarle una mano. Me tire al agua, y encaramados a la quilla, conseguimos entre los dos poner aquello derecho. Despues ya monte con el e hicimos juntos la tercera carrera en la que acabamos los penultimos.
Lo dicho, no fue mi dia.

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